(Llamamiento uno) #Abundancia_contrato cultural_vida.

Hola soy Eva, mi oficio es trabajar con el lenguaje (hablar, escribir, editar). El Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, me ha concedido una residencia de mediación cultural en el Centro del Carmen Cultura Contemporánea (cccc). Durante seis meses hasta septiembre de 2019 trabajaré allí. En la mediación, los museos acogen a artistas, educadores, productores culturales para la realización de actividades que animen a personas cualquiera a «hacer museo», a ser más que público, espectador o receptor pasivo.

En la propuesta que presenté a convocatoria pública, bajo título «Abundancia: contrato cultural y cuidado de la vida», parto del convencimiento de que mucho de lo que somos no lo contamos. No cuenta. La cultura y el arte convenimos que son escasos. Hasta el punto de que casi nadie cree tener la responsabilidad de producir obra cultural o artística. Por edad, salud, recursos materiales, género, clase, orígenes diversos, asumimos la exclusión de demasiadas personas de la cultura. Hemos aprendido a obviar saberes, frustrar talentos. ¿Podríamos cultivar ahora otra atención?

En mi caso, soy incapaz de suscribir un contrato cultural tan mísero. Asumir ese empobrecimiento, esa imposibilidad de aportar, contradice mi experiencia del mundo que encuentra «abundancia». Cuando abrimos el marco logramos apreciar que el tesoro del mundo es la vida. Toda. Vida abundante en tanto revierte toda exclusión. Justo, mirado de cerca, el gesto artístico acoge nuestra pura necesidad de lo que aún no existe. Por eso, me parece tan grave, negarnos a ver la cultura, el arte, como producción de obra al alcance de cualquiera.

Llamo, por tanto, a ocupar los espacios artísticos para trabajar lo más nuestro. Sea lo que sea. Dar algo que siendo lo más mío, será también lo que me conecte con cualquiera… ¿Cómo hacerlo?

  1. Encontrándonos para hablar de qué podrías hacer en el Centro del Carmen.
  2. Buscando entre lo que guardas, escondes, pospones… materiales (cuadernos, fotos, tejidos…) sobre los que «ponerte a la obra».
  3. Dándonos otra atención y otro cuidado, recuperar para «resentir» lo que para ti es importante. Y escoger con quien comenzar a compartirlo.
  4. Apreciando los vínculos, la compañía. Conformando unas unidades de cuidado con personas cercanas, queridas; y yo misma, si te sirvo. Tirar de mí para ese proceso de hacer «lo tuyo», que irá siendo «nuestro».
  5. Re-significando lo íntimo, liberándolo progresivamente, soltando lo que «contenemos» a quienes están dispuestas a atenderlo. Cuidándonos para darnos. Poco a poco, tranquilamente.
  6. Asistiendo a algunas de las asambleas que realizaremos en el Centro del Carmen, fechadas, en principio los sábados 23 de marzo, 13 de abril, 25 de mayo y 29 de junio. Esas asambleas nos marcarán el latido colectivo. (Una de las propuestas que escribí en el proyecto, contemplaba la posibilidad de escoger de lo allí hablado, algunos textos que dejar impresos. Acabar construyendo un archivo común, quizá ¿un libro? con las palabras y materiales que no han sido leídas, miradas, escuchadas en un museo).

Cuéntame qué te dice todo esto. Utiliza la opción de comentarios de este mismo blog (en privado si así lo deseas).

Quedo a la espera.

Anuncios

Hacer escribir

Desde que inicié el pasado año el taller #escrituras_para_autor_izar_nos  he defendido mi propósito de sostenerme, darme un oficio, haciendo escribir a quien lo desea y necesita. Suena raro, eso de recibir bienes (intercambiados en trueque o en dinero) y encima “hacer escribir”. Con todo estoy empeñada en “real_izar” escrituras de personas que gustarían de escribir y no escriben, porque no se han atrevido, porque no se han sentido autor_izadas, porque se han creído que no merecía la pena, o que no merecían ellas disfrutar de ese bien.

Insisto porque somos nuestra lengua. Y del mismo modo que no dejaríamos de comer, ni de pasear, no debemos renunciar a hablar, leer y escribir. He escrito muchísimo para dinamitar todo aquello que cuestionó la potencia de mi lengua para vivir mejor. Finalmente he acabado haciéndome una vida alrededor de la producción cultural y los libros. La relación entre nuestro obrar y nuestra vida, me obsesiona. Necesito, cuanto puedo, hacer aquello que creo hacer mejor. No me asusta equivocarme, no me fío de la culpa, solo disfruto cuanto puedo de mi derecho a ser responsable con mi propia vida.

Es por eso que me abro a acompañar procesos de autor_ización, real_ización de escrituras. Acompañar de una en una, me interesa especialmente, suscribiendo “contratos” con quienes quieran escribir, lo que sea, durante un tiempo. A su ritmo, desde su más preciso y precioso talento y valor, con todas sus vidas por delante, detrás, y a los lados.

El resultado de todo esto, será además de la obra producida, también un “cuaderno de campo” que dará cuenta de nuestra relación. Ofrezco leer detenidamente y conversar cuanto sea necesario -por escrito (conversaciones en messenger, whastapp, o telegram) o hablado (por skype y grabado)- alrededor del proceso de producción que quien va a escribir, me irá compartiendo. El principal objetivo de mi oficio será hacer_escribir, y que lo hagas hasta que la obra que produzcas esté preparada para independizarse de ti e ir hacia el mundo.

Guardar registro de lo que nos decimos, detenernos en nuestras palabras, retomar nuestra biografía literaria, autoetnografiarnos… será gran parte de lo que haremos. Hacer(te) escribir contra la impotencia, la expropiación de tu capacidad de producir tu lengua para comunicarte, imaginarte, para ser como eres poesía y mundo. Producir obra(s),  reapropiándonos de lo que podemos ser, y darlo.

Diapositiva1