Libro_libreta: Abundancia.

Hace un año un grupo de mujeres nos juntamos para decirnos solo lo más importante, fuera lo que fuera. Sin miedo. Nos hablamos de la muerte, el valor, la vida.

Esas palabras e imágenes nos dimos el derecho juntarlas en un libro. Nuestra intención fue invitar a escribir a otras personas, por eso lo llamamos Libro_libreta.

Dada la dificultad de enviar libros ahora, aprovechamos la red para hacer accesible su archivo electrónico (https://evalazcanocaballer.files.wordpress.com/2020/03/abundancia-interior-1.pdf).

Aún así os queremos incitar a darnos respuesta. Enviadnos fotos de textos, dibujos, lo que sea. Correspondernos es ahora más vital que nunca.

Libro_libreta «Abundancia_contratocultural_vida» llama: a fundar un contrato cultural en que cada obra dé vida; en que cada vida, obre.
Un libro es un objeto. Un libro puede quedar hueco si quien lo lee no lo escribe o ralla. Un sujeto puede alterar un proceso de producción de un objeto. Un libro sujetado, puede provocar que las palabras impresas se sigan de palabras manuscritas.
Nuestro Libro_libreta querría, si tú quieres, seguir siendo escrito. En él hemos hecho obra con nuestros materiales primeros, vitales. Los hemos atesorado, nada nos ha sobrado. Nada acumularemos tampoco. No queremos nada que no podamos cuidar. Solo conoces lo que cuidas, escribe Teresa. Solo puedes querer lo que conoces, añadimos.
Hacemos este libro para «quererlo todo». Aquí encontrarás nuestro re_sentimiento, palabra que debemos a Mari Luz Esteban. Nos debemos palabras, nos debemos a las palabras. Y sabemos, nos lo recordó Gisela, que «lo bonito, duele».
[Nosotras]

(Llamamiento uno) #Abundancia_contrato cultural_vida.

Hola soy Eva, mi oficio es trabajar con el lenguaje (hablar, escribir, editar). El Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, me ha concedido una residencia de mediación cultural en el Centro del Carmen Cultura Contemporánea (cccc). Durante seis meses hasta septiembre de 2019 trabajaré allí. En la mediación, los museos acogen a artistas, educadores, productores culturales para la realización de actividades que animen a personas cualquiera a «hacer museo», a ser más que público, espectador o receptor pasivo.

En la propuesta que presenté a convocatoria pública, bajo título «Abundancia: contrato cultural y cuidado de la vida», parto del convencimiento de que mucho de lo que somos no lo contamos. No cuenta. La cultura y el arte convenimos que son escasos. Hasta el punto de que casi nadie cree tener la responsabilidad de producir obra cultural o artística. Por edad, salud, recursos materiales, género, clase, orígenes diversos, asumimos la exclusión de demasiadas personas de la cultura. Hemos aprendido a obviar saberes, frustrar talentos. ¿Podríamos cultivar ahora otra atención?

En mi caso, soy incapaz de suscribir un contrato cultural tan mísero. Asumir ese empobrecimiento, esa imposibilidad de aportar, contradice mi experiencia del mundo que encuentra «abundancia». Cuando abrimos el marco logramos apreciar que el tesoro del mundo es la vida. Toda. Vida abundante en tanto revierte toda exclusión. Justo, mirado de cerca, el gesto artístico acoge nuestra pura necesidad de lo que aún no existe. Por eso, me parece tan grave, negarnos a ver la cultura, el arte, como producción de obra al alcance de cualquiera.

Llamo, por tanto, a ocupar los espacios artísticos para trabajar lo más nuestro. Sea lo que sea. Dar algo que siendo lo más mío, será también lo que me conecte con cualquiera… ¿Cómo hacerlo?

  1. Encontrándonos para hablar de qué podrías hacer en el Centro del Carmen.
  2. Buscando entre lo que guardas, escondes, pospones… materiales (cuadernos, fotos, tejidos…) sobre los que «ponerte a la obra».
  3. Dándonos otra atención y otro cuidado, recuperar para «resentir» lo que para ti es importante. Y escoger con quien comenzar a compartirlo.
  4. Apreciando los vínculos, la compañía. Conformando unas unidades de cuidado con personas cercanas, queridas; y yo misma, si te sirvo. Tirar de mí para ese proceso de hacer «lo tuyo», que irá siendo «nuestro».
  5. Re-significando lo íntimo, liberándolo progresivamente, soltando lo que «contenemos» a quienes están dispuestas a atenderlo. Cuidándonos para darnos. Poco a poco, tranquilamente.
  6. Asistiendo a algunas de las asambleas que realizaremos en el Centro del Carmen, fechadas, en principio los sábados 23 de marzo, 13 de abril, 25 de mayo y 29 de junio. Esas asambleas nos marcarán el latido colectivo. (Una de las propuestas que escribí en el proyecto, contemplaba la posibilidad de escoger de lo allí hablado, algunos textos que dejar impresos. Acabar construyendo un archivo común, quizá ¿un libro? con las palabras y materiales que no han sido leídas, miradas, escuchadas en un museo).

Cuéntame qué te dice todo esto. Utiliza la opción de comentarios de este mismo blog (en privado si así lo deseas).

Quedo a la espera.