Narrativa crítica para un capitalismo incompetente.

No para escribo para tener razón; sino para poder conjugar en primera persona del plural y del presente, narrativa y revolución. Para ello voy a simplificar para hacerme comprensible. Sospecho que lo que sostengo, puede molestar a cierta izquierda que lee esta revista. Me arriesgo. No me considero mejor que nadie, ahora bien, estoy convencida de que para hacer la revolución, la novela “crítica” es un mal apaño. Interpelo a escritores/as de izquierda a un debate sobre estrategias revolucionarias para la narrativa, evaluando las ya usadas. Valorando nuestro oficio de novelistas y su utilidad social, como haría un ebanista o un cirujano. Verán que es raro eso. Conjugar trabajo(s) y riqueza social. Raro, también, en la literatura.

 

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