Narrativa crítica para un capitalismo incompetente.

No escribo para tener razón; sino para poder conjugar en primera persona del plural y del presente, narrativa y revolución. Para ello voy a simplificar para hacerme comprensible. Sospecho que lo que sostengo, puede molestar a cierta izquierda que lee esta revista. Me arriesgo. No me considero mejor que nadie, ahora bien, estoy convencida de que para hacer la revolución, la novela “crítica” es un mal apaño. Interpelo a escritores/as de izquierda a un debate sobre estrategias revolucionarias para la narrativa, evaluando las ya usadas. Valorando nuestro oficio de novelistas y su utilidad social, como haría un ebanista o un cirujano. Verán que es raro eso. Conjugar trabajo(s) y riqueza social. Raro, también, en la literatura.

 

fotoforovientosur

 

Anuncios

Arte como mar

Cine sin Autor, me permitió pensar en el arte como mar. Me demostró que a la creación artística le cabe el mundo. Le tiene que caber, así de grande es el arte, así de necesario el mundo.

Sesión tras sesión de trabajo “sinautoral”, impidiendo constantemente el prejuicio desautorizante hacia la gente cualquiera que es moneda común de casi todo el mundo, descubría una y otra vez que como dice Doris Lessing, talento nos sobra, lo que nos falta es constancia. O lo que nos falta es una sociedad que consienta que el talento se reproduzca.

Y es que el arte, así ocupado, como un baño fundante del cuerpo en el mar, es de tal potencia que apenas necesita nada más. Y sospecho que por eso se veda su uso. En esta teoría del complot que manejo, que me hace ver que cuando nuestra felicidad es mercancia, nos la tienen que robar para poder luego vendernosla… pues en esa explicación del disconfort, que me doy, me cierra que el arte haya quedad confinado desde siempre en los entornos del poder (económico, político, social). Y lo que nos han dejado a los y las demás es un estúpido sucedáneo, léase museo. O bien el desprecio hacia las otras formas de creación que no han sido consideradas arte, lease artesanías, floklore,…

Así, no paro de constatar como casi todo nuestro mundo cultural, social, está planteado para eso, para restarnos la creación. La capacidad de construir mundo que significa generar obra. Así, se impone la avaricia, la mezquindad y enanecen  nuestras posibilidades. Esos inmensos confiscadores, censores, reyes del canón que nos fuerzan a repetirnos una y otra vez, que nos clasifican, que nos seleccionan, que nos pinchan esqueléticos sobre el corcho que será colgado en la pared. Por eso nos hacen usos disuasorios y narcisistas de la cultura, por eso nos hacen usos tan restrictivos de la cultura… y el arte. Una y otra vez. Y por eso al final crear desde y para uno mismo se convierte en onanismo o mercancía y claro ahí el tesoro del arte, se vuelve tesoro escaso, tesoro de na de na… como los de las películas de piratas… Cuando yo sé que el tesoro del talento, de la creación compartida, de la vida es tan grande, tan repartible, tan común como el mar. También tan vida/muerte, también tan desafiante, también tan potente…

Seguir leyendo “Arte como mar”