Soy escritora

Escribí una novela, fue publicada. Se abría una vía. Muerta. Unívoca. De validez determinada, con propósito pre-escrito. Yo no lo sabía pero ser escritora en una sociedad capitalista significa tenerte que vender. Las novelas ante el desafío mercantil se reducen a un contrato privado entre editorial y escritora, entre libro y lector.

Me detuve. Diez años. Ahora vuelvo, con los apellidos de mis abuelas. Hacerme cargo de mi propia lucidez es el modo más modesto que he acabado encontrando de vivir. Soy más fiera. Tengo menos tiempo. Y menos mundos de yuppie también ideológicos en la cabeza. Acarreo a cambio verdades y tengo pruebas. Desde ellas me fuerzo a generar obra, a ser autora “forzosamente”. Firmaré con los apellidos de mis abuelas. Sobre los de mis abuelos me montó. Seguiré siendo, sin embargo, esa cualquiera cultural.

Mi propósito es cambiar el contrato social que la gente establece con la cultura.  Lo haré con mi escritura y con mi vida. La cultura, el arte es intervención en el mundo. E intervenimos todo el tiempo. Por ahora masivamente lo hacemos en la posición de perro de pavlov. Como máxima interacción: triunfar y repetirse, o bailar en un concierto, ser figurante de un programa televisivo, o producir  una obra que como adiestrados narcisos enterramos hasta perderla… ¡Que derroche tan masivo!

Todo menos tomar los medios de producción de las palabras, la música y el cine. Tomarlos, afectarlos, revelar su maldita operativa y rebelarnos a sostenerla. Yo, lo he estado haciendo estos casi diez años y no es imposible, ocupar el cine con gente organizada, pensar en el libro como en un tomate y sacarlo por lo tanto de la lógica acumulativa de la mercancía tóxica. Ahora debo decirlo: que podemos cambiar el contrato que esta sociedad tiene con la cultura.  Para ello vuelvo a tomar la palabra. Entra pues en mi estrategia firmar. Ahora con otro nombre. Desde este wordpress que mostrará fotos de filos… porque ahí habito, en el filo de un cuchillo que corta. Entre el equilibrismo y la incisión, con la pericia de saber que lo que corte, me sajará a mi primero. Precisa en afilar cuanto soporte.

Ya sé que la hegemonía está derrotada en mí, desde ahí vuelvo a escribir. Las palabras me atraviesan, las conjugo todo el tiempo con la vida y se me pronuncian escritas. Más me vale hacerme cargo. Para no enfadarme con la demás gente que no genera las palabras que me permiten también vivir.

Abro este blog, porque me convencí de que el arte es como el mar, que nos pertenece a todxs. Es más que lo habitamos todo el rato. Por eso más nos vale consentir que en el mundo, también, nos hagamos falta.  Para mí la construcción artística es eso. El lugar donde nos vamos a requerir. Y ahí quiero estar yo.  Tranquila, dispuesta a obrar, sin que nada de lo anteriormente hecho o dicho o realizado sea un límite. Le llamo a eso atreverse a la “sinobra”, a ese no conformarse con lo ya conocido en el terreno de la creación.

Reconozco en la cultura un arma para real-izarnos. Para poder ser. Para consentirnos. Ningún uso persuasivo o expropiador o elitista de la cultura me interesa.Ya me suicidé diez años como autora y lo soporto, desde esa nada que soy, grito. Atravesamos un desierto, la gran mayoría de la gente no cree en esto que afirmo. No confía en su capacidad de construir mundo ni con sus palabras, ni con su talento, ni con su verdad… No confía tampoco en que el arte es el terreno propicio para esa experimentación, y si así lo ve, lo restringe a personas escogidas, a las que aísla en su genialidad. Ni la gente más expuesta y atrevida, que ha gozado de poder, ha podido apenas romper la cárcel de un arte muerto.

Pero yo sé, lo he vivido en la Fabrica de Cine sin Autor, que no solo se puede hacer arte desde los y las cualquieras, sino que se puede hacer de forma colectiva y que puede generar obra fecunda, vital, creadora, germinadora.  También sé que mientras no existan colectividades dispuestas a coaligarse con el gesto suicida es un gesto estúpido. Me pongo pues al firme propósito de suscitarlas porque sé que cuando suceden, al arte, a la creación, le cabe la gente y toda su verdad única e irrepetible. Y sé que solo así, después de recontarnos, recrearnos, somos capaces de volar nuestro horizonte, bailar sobre sus filos. Somos capaces de salirnos del mapa, rasgarlo, respirar, y solo así seguir viviendo.

3 comentarios en “Soy escritora

  1. No puede decir otra cosa que no sea que estoy encantada de que le hayas puesto espejo a tu teclado y que nos permitas verte detrás de este nuevo blog. Flor

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