Escribir para vivir mejor.

Mañana nos vamos a encontrar varias mujeres para hacer un libro. Escribirlo, decirlo, llenarlo. Desde nuestra experiencia y nuestro saber.

Nos unirá haber luchado y estar luchando para poder tener una vida.

Nos unirá ser en muchos casos esas “naides” que sostenemos todo, a menudo contra el funcionamiento del mundo. Y por eso seguramente más que trabajadoras, igual hay que acabar llamándonos luchadoras.

Soy féliz porque de nuevo vamos a usar las palabras para merecernos lo mejor. Escribir para vivir mejor porque:

 

Versión 2
“Es mi potestad política ser un sujeto y es algo que debo proteger”

 

  1. Las palabras nos permitirán pasar de ser un cliché (la parada, la pobre, la obrera, la vieja, la chacha, la puta), de ser un pozo sin fondo, un alienado (que etimológicamente es alguien que da sin retorno) a conseguir “ser sujetos”.
  2. Lograr ser sujeto. Sujetarnos. Sos-tenernos. Darnos auxilio.
  3. ¿Qué más derroche que no darnos? ¡Y qué frustrante es cuando no nos dejan darnos, nos dicen que no servimos. Nos derrochan o nos desprecian!
  4. Me pregunto una y otra vez: ¿si usar nuestro talento no es nuestra tarea, entonces para qué vivimos?
  5. La vida podemos cuidarla o no cuidarla. Si queremos cuidarla: necesitamos ponernos a la tarea. Cada segundo. Cualquier tarea merece que, como decía Picasso, la inspiración, nos pille, trabajando.
  6. No muchas veces nos pasa que lo que tenemos para dar, podemos darlo. Necesitamos de la oportunidad precisa y del talento exacto. En ese momento la genialidad está al alcance de cualquiera.
  7. Nada me pone más triste que entregarme a la alienación y la desesperanza. Nada más alegre que atreverme a la potencia de  la vida “inédita”.
  8. Cualquier sujeto que no acepta el sometimiento, deja de ser objeto.
  9. ¡Necesitamos dejar de ser objeto derrochado para consentirnos regalo, abrazo, horizonte, suelo!
  10. Gran parte de nuestra impotencia deriva de que no sabemos para quién o cómo obrar. Saber con quién obrar es prioritario.
  11. A menudo buscar a las iguales nos con-siente. Aunque lo bueno es hacerlo, no para presumir de identidad. (Tan ridículo es presumir de ser rico, como de ser obrera).
  12. Solo asumiéndonos, podemos desbordarnos. Solo siendo la obrera más obrera del mundo descubres -y contigo el resto- que es imposible ser solo obrera, o solo vieja, o solo enfermo terminal.
  13. Las obras que nos real_izan: desbordan lo real. (No se trata de tener la verdad, se trata de serlo. Es mi mantra desde que lo leí por vez primera, se lo atribuían a Kafka).
  14. Si nos real_izamos: lo real deja de ser “lo que hay” y va siendo, lo que vamos siendo. Eso es revolucionario.
  15. De repente, un buen soplido, atinado y preciso, derrumba el castillo (de naipes) porque ya no lo queremos sos-tener.
  16. Mañana -lo iremos contando- quizá iniciemos un libro, habrá muchas mujeres allí de las que ya lograron que ciertos señores tuviera que ir a El Corte Inglés a comprar “Somos Cocacolaenlucha”.
  17. De repente un libro (de esos que tanta gente dice que ya nadie lee, o nada dicen y nada logran…) consigue que un/a empresaria tenga que aprender de su plantilla. Algo, cuanto menos, profundamente democrático. Y que el empresariado valioso, sabe aprender a hacer.

(Retomo mis notas para la reunión desde este texto y este otro).

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